viernes, 3 de enero de 2020
Historia de Andalucía y de los Andaluces
Granada es la ciudad de la Alhambra. Córdoba, de la Mezquita. Y Sevilla, de la Giralda. Estos tres símbolos universales son andalusíes. Quienes hoy celebran la toma de Granada, niegan y extranjerizan nuestro pasado desde el fundamentalismo religioso y la ignorancia histórica.
Como andaluz y humanista, me duele que se conmemore esta tragedia cultural, y se desconozca que la misma Isabel quiso ser enterrada en la Alhambra al modo andalusí, a ras de suelo, entre arcos, mocárabes y celosías nazaríes, que aún pueden verse en el Parador de San Francisco.
El exterminio de la diversidad religiosa y cultural es el germen de la identidad nacional-católica española que para nada tiene ver con nuestra realidad social e histórica. Fue la Iglesia quien ordenó trasladar los restos de Isabel para enterrarlos en un entorno católico.
También Fernando III vestía a la usanza andalusí y en su tumba colocó su hijo una inscripción en cuatro lenguas: latín, romance, árabe y hebreo, simbolizando la diversidad cultural de su época. Celebrar su destrucción bajo el mito histórico de la 'reconquista' es una aberración.
Por eso, quienes creemos en la diversidad como una riqueza que proteger y defendemos que gracias a ella somos quienes somos, rechazaré este anacronismo que conmemora el exterminio del distinto. Como Federico, mi sitio está con los más débiles que jamás perdieron la memoria.
Aquí tenéis un claro ejemplo de descontextualización, de utilización incorrecta de conceptos históricos y de interpretación sesgada y marcadamente ideológica de la historia...
1. España como nación, no existía en ese momento. Por lo tanto, no eran tropas españolas. En todo caso, castellano-aragonesas. Nuestro país, como entidad jurídica nace tras la aprobación de la Constitución de 1812 aprobada por las Cortes de Cádiz.
2. ¿Liberación? ¿De quién? Los habitantes de aquel lugar, mayoritariamente musulmanes, eran gentes que llevaban viviendo allí desde generaciones, con su cultura, lengua y tradiciones ¿Como se libera a alguien que vive en su propia tierra? Es absurdo.
3. ¿Invasor? Eso es relativo. La llegada de los musulmanes a la Península Ibérica fue como la de tantos otros pueblos e imperios: a través de la conquista. Directamente relacionado esto con sus procesos socioeconómicos expansivos (véase Roma anteriormente, por ejemplo).
4. Aplicar conceptos actuales y juzgar la historia con ellos es un error muy extendido principalmente por los que no respetan ni lo más mínimo a la Historia y sólo la ven como una herramienta más en su maniquea obsesión de crear un discurso político que encaje con sus ideales.
Ya estoy harto de leer burradas sin fundamento de todo color y bandera, que les importa bien poco manipular y deformar la realidad a su antojo para autojustificarse. Sois muy cansinos, de verdad. Dejad a la historia en paz, por dignidad y por respeto.
Y antes de que alguno/a diga la tontería de turno. Me siento orgulloso de mi tierra y, sobre todo, de mi Historia. Y no necesito manipularla para ser sentirme más o menos que nadie. Y la amo porque gracias a ella he aprendido lecciones que la política jamás me podrá enseñar.
lunes, 30 de diciembre de 2019
CON FEDERICO GARCÍA LORCA: NO A LA TOMA !!!!!
Con este acto, hemos rendido homenaje a Federico García Lorca, con motivo del 80 aniversario de su asesinato. Federico fue el poeta del mestizaje cultural que dijo NO a la Toma y hablaba del "negro, el judío, el gitano y el morisco que todos llevamos dentro".
Con nosotros estuvo la poeta Ángeles Mora que hizo una lectura de versos lorquianos en la que participó el público y Juan Pinilla, en su doble vertiente de conferenciante y cantaor flamenco, acompañado por Manuel Díaz a la guitarra, que nos ofrecieron el mejor flamenco en homenaje a Federico y contra la Toma. Cerro el acto María Martín, cantando el Himno de Andalucía.
Francisco Vigueras, coordinador de Granada Abierta, recordó a otros intelectuales, como Constantino Ruiz Carnero, Américo Castro, Francisco Ayala, Carlos Cano o Tarik Alí, que también se manifestaron contrarios a la celebración de la Toma.
El investigador lorquiano, Ian Gibson, no pudo asistir al acto por motivos de salud, pero Juan Antonio Díaz, portavoz de Granada Abierta, leyó en su nombre el siguiente texto:
Palabras para Mariana y Federico
En 1931, al volver a España tras su estancia en Nueva York y Cuba, Federico García Lorca fue entrevistado por el periodista Gil Benumeya. Le una declaración extraordinaria. “Yo creo que el ser de Granada –dijo- me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos: Del gitano, del negro, del judío..., del morisco, que todos llevamos dentro”. De los perseguidos. Quedaba cristalinamente clara, así, su opinión sobre las consecuencias de la Toma de 1492.
Pasaron cinco años. En junio de 1936, dos meses antes de su asesinato, hubo otra entrevista. Esta vez con Luis Bagaría para el gran diario madrileño El Sol. Contestó, algo insólito en él, por escrito. “¿Tú crees que fue un momento acertado devolver las llaves de tu tierra granadina?”, le preguntó Bagaría-. “Fue un momento malísimo- respondió-, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre, acobardada; a una ‘tierra del
chavico’ donde se agita actualmente la peor burguesía de España”.
Hay que insistir en que son las palabras literales del poeta. Palabras contundentes, cada una en su sitio. La Toma constituyó, a su juicio, la pérdida para siempre de una civilización incomparable, única, fruto de una insólita mezcla de sangres, idiomas y culturas. Y dio pasó a una ciudad pobre, acobardada. A una “tierra del chavico” donde se “agitaba” entonces nada más y nada menos que “la peor burguesía de España”. Es decir, que conspiraba contra la legitimidad republicana. No pasó inadvertida en Granada la entrevista, según me aseguró hace ya décadas Miguel Rosales, el hermano de Luis. Ni inadvertida ni sin provocar duras críticas por parte de la clase social indicada.
Se puede afirmar que la Granada que desapareció para siempre en 1492 -“¡ay amor que se fue y no vino! ¡Ay amor que se fue por el aire” -protagoniza la obra lorquiana, aunque ello se no aprecie siempre de modo explícito. Obra profundamente elegíaca, creada –y causa asombro- en solo veinte años. Si Granada quisiera un día honrar de verdad a su poeta, el mejor embajador suyo de todos los tiempos, suprimiría como fiesta local la celebración de La Toma, con los elementos islamófobos que la caracterizan, y repondría, el 26 de mayo, la de Mariana Pineda, eliminada por el franquismo.
Recordemos que, de niño en Fuente Vaqueros, Federico participó, según su propio testimonio, en canciones de corro inspiradas por la valentía y el triste sino de Mariana, y que, al trasladarse la familia a la capital, la estatua en la plaza de su nombre le llegó a fascinar. Era casi inevitable que un día se le impusiera la necesidad de dedicarle una obra de teatro. Cada vez que releo Mariana Pineda encuentro más escalofriante el paralelismo de ambas vidas y muertes, como si el poeta intuyera que a él le iba a tocar una suerte idéntica a la de la mártir de la Libertad. “Dicen que es masona” susurra una de las novicias, y uno piensa en la siniestra delación redactada por Ramón Ruiz Alonso y sus correligionarios de la CEDA. ¿Tratará de salvar alguien a Mariana? Pedrosa, el juez, está convencido de que no: “No habrá nadie en Granada que se asome / cuando usted pase con su comitiva. / Los andaluces hablan; pero luego...” Y, quizás lo más estremecedor, la copla premonitoria entonada anónimamente en el jardín del convento, poco antes de la salida de Mariana hacia el patíbulo: “A la vera del agua, / sin que nadie la viera, / se murió mi esperanza”. ¿Cómo no pensar en Ainadamar, “La Fuente de las
Lágrimas”, la Fuente Grande de Alfacar cantada por los poetas árabes de Granada, y en el olivo cercano?
A Mariana por bordar una bandera liberal. A Federico por rojo, homosexual, famoso, rico, protegido de Fernando de los Ríos, autor de Yerma, hijo de liberal, tener ¡una radio clandestina en la Huerta de San Vicente por la cual hablaba con los rusos!, adversario declarado del fascismo y más taras. Repito: Si Granada quiere de verdad honrar a su poeta hay que acabar con la celebración de la Toma, entender como positiva la mezcla de culturas y recuperar el tradicional día de aquella hermosa víctima
del régimen dictatorial de Fernando VII, precursor del de Francisco Franco.
Quería decir esto aquí en persona y pido disculpas por mi ausencia. Espero que el acto resulte muy alentador en vísperas del 80 aniversario del asesinato del poeta y del inicio de la nefasta Guerra Civil cuyas secuelas estamos todavía padeciendo.
Un abrazo muy fuerte ¡y adelante con ánimo!
Ian Gibson
sábado, 28 de diciembre de 2019
viernes, 20 de diciembre de 2019
lunes, 9 de diciembre de 2019
La Reconquista que no existió. Historia de España
FUENTE: https://www.lavanguardia.com/historiayvida/20191208/472055743507/historia-y-vida-reconquista-al-andalus-historia-rae-don-pelayo-covadonga.html
Los historiadores cuestionan el término porque lo consideran más fruto de la ideología que de la realidad
En 1936, el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE) incorporó una segunda acepción al término “reconquista”: “Recuperación del Territorio hispano invadido por los musulmanes en 711 d.C. que termina con la toma de Granada en 1492”. Y precisa que en ese caso debe escribirse con mayúscula inicial. La Reconquista
con mayúscula es un término que ha caído en desuso por –según los
historiadores consultados- las connotaciones ideológicas que tiene.
La mayoría de los estudiosos del periodo creen que esencialmente lo que se dio en aquel periodo fue un proceso de expansión o de conquista de un territorio en manos de los musulmanes. No una reconquista.
“La batalla de Covadonga jamás existió. En todas las crónicas cristianas anteriores al año 883 no aparece nunca”
Vayamos al principio. La tradición marca que unos seis u once años después de la invasión de T
áriq ibn Ziyad del 711, en Covadonga se libró una batalla entre Don Pelayo y
el ejército musulmán que más de 100 años después se situaría como el
hito fundacional del reino de Asturias. “Toman las armas, se alzan las
catapultas, se disponen las hondas, brillan las espadas, se erizan las
lanzas y sin cesar disparan saetas”. Así es como en la Crónica de Alfonso III (escrita un siglo después) se relata el arranque del combate.
“La batalla de Covadonga jamás existió. En todas las crónicas cristianas anteriores al año 883 no aparece nunca la Batalla de Covadonga lo cual es sintomático. Y en las crónicas musulmanas no aparece en ninguna”, señala José Luis Corral, profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza y autor de novelas históricas como “El Cid”.
La mayoría de los estudiosos del periodo creen que esencialmente lo que se dio en aquel periodo fue un proceso de expansión o de conquista de un territorio en manos de los musulmanes. No una reconquista.
José Luis Corral, Universidad de Zaragoza
“La batalla de Covadonga jamás existió. En todas las crónicas cristianas anteriores al año 883 no aparece nunca”
Vayamos al principio. La tradición marca que unos seis u once años después de la invasión de T
áriq ibn Ziyad del 711, en Covadonga se libró una batalla entre Don Pelayo y
el ejército musulmán que más de 100 años después se situaría como el
hito fundacional del reino de Asturias. “Toman las armas, se alzan las
catapultas, se disponen las hondas, brillan las espadas, se erizan las
lanzas y sin cesar disparan saetas”. Así es como en la Crónica de Alfonso III (escrita un siglo después) se relata el arranque del combate.“La batalla de Covadonga jamás existió. En todas las crónicas cristianas anteriores al año 883 no aparece nunca la Batalla de Covadonga lo cual es sintomático. Y en las crónicas musulmanas no aparece en ninguna”, señala José Luis Corral, profesor de Historia de la Universidad de Zaragoza y autor de novelas históricas como “El Cid”.
“Pelayo es un caudillo que existió como un personaje que defendió el territorio del norte cristiano de los musulmanes”, matiza. “Hay muchas teorías: que era nieto de la familia real visigoda, que era descendiente de un duque de Cantabria, otros los sitúan como un caudillo de la aristocracia local. No está muy claro. Es verdad que es un personaje histórico que resiste la invasión islámica probablemente porque no quería pagar impuestos ni someterse y que quiere reivindicarse a través de la religión cristiana”, según Corral.
José Enrique Ruiz-Domènec, UAB
“El concepto de reconquista
fue convertido en el siglo XIX en un artefacto ideológico, poderoso que
llevó incluso la erre inicial a ponerla en mayúscula”
Aña Echevarría e Iñaki Martín en La Península Ibérica en la Edad Media (Uned) defienden que la batalla de Covadonga quizá sólo fue “una simple escaramuza motivada por la exigencia de tributo”.Y, ¿cómo un encontronazo militar menor que es posible que ni tan siquiera existiera se convierta en el arranque de un periodo que se conoce como Reconquista que se prolonga durante más de 700 años? El concepto nace de los cronistas de los reinos cristianos “cuando recuperaron lo que se llama el ideal neogótico” por el que “los reyes de Asturias, luego de León y luego de Castilla se proclaman descendientes y legítimos herederos de los reyes godos”, responde José Enrique Ruiz-Domènec, catedrático de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y autor del libro España, una nueva historia (RBA).
Ese pensamiento defiende que “lo que hacen cuando marcharon hacia el sur del río Duero era reconquistar” el territorio arrebatado a “los reyes godos cuando fueron derrotados por los musulmanes y los bereberes en el 711”. Desde Estados Unidos, el catedrático en estudios de la religión de la University of Colorado Boulder y autor del libro Reinos de fe. Una nueva historia de la España musulmana (Pasado y presente) , Brian A. Catlos, añade que la idea de Reconquista “fue un mito que solo comenzó a tomar forma a partir del siglo XI como parte del programa de legitimidad real promovido por el clero de Borgoña en apoyo de la reclamación de la dinastía de Castilla y León para tener soberanía sobre toda la Península”.
Para Ruiz-Domènec, está claro que “es un planteamiento claramente ideológico e incluso doctrinal vinculado a una doctrina política. No puede naturalmente seguirse como han hecho muchos historiadores dándole legitimidad a ese discurso político. Otros dicen que simplemente fue una pantalla para disimular lo que realmente sucedía que era la conquista de los valles y montañas”.
Brian A. Catlos, University of Colorado Boulder
“Italia miró a las glorias
de Roma, Grecia a la Atenas clásica, Inglaterra a Arturo y Alemania a la
mitología nórdica de los nibelungos”
El término Reconquista fue evolucionado y explosionó hace poco más
de 100 años: “el concepto de reconquista fue convertido en el siglo XIX en un artefacto ideológico, poderoso que llevó incluso la erre inicial a ponerla en mayúscula y se singularizó la Reconquista”, añade el Ruiz-Domènec. Alejandro García Sanjuán, profesor de la Universidad de Huelva y autor de La conquista islámica de la península ibérica y la tergiversación del pasado (Marcial Pons), añade que “nadie cuestiona que existió entre los cristianos un proyecto de conquista del territorio musulmán”.
García Sanjuán matiza que “lo que se cuestiona es que el concepto de Reconquista resulte apropiado para designar ese proyecto. Algunos pensamos que no lo es, debido a que ese concepto se acuñó durante el siglo XIX con una fuerte carga ideológica españolista, definiéndose como una lucha de liberación nacional frente a los musulmanes, como resultado del cual los españoles serían ‘una nación forjada contra el islam’”, añade.
Es precisamente en ese momento histórico cuando otros territorios europeos buscan su identidad: “Italia miró a las glorias de Roma, Grecia a la Atenas clásica, Inglaterra a Arturo y Alemania a la mitología nórdica de los nibelungos. Lo que cada una de estas historias nacionales enmarcadas de forma épica tiene en común es que cristalizaron en el siglo XIX y tienen poca relación con las realidades medievales. Lo que reflejan son los procesos internos mediante los cuales se desarrolló una cultura “nacional” como consecuencia de un grupo cultural que reclamaba la ascendencia sobre otros que necesitaban ser reprimidos como parte del proceso de construcción nacional”, señala Catlos.
Controversia
Algunos historiadores como
el catedrático de la Universidad de Extremadura, Francisco García-Fitz,
defienden la plena vigencia del término Reconquista
La potencia ideológica del término Reconquista ha vuelto a
saltar a la política española a través partido de ultraderecha español Vox, que escogió
Covadonga
para arrancar la campaña electoral en las pasadas elecciones
generales de abril. Lo hizo con un megáfono en la mano rodeado de
banderas españolas y apelando al simbolismo de Covadonga. Era una forma
de mostrar que el partido ultraderechista con reminiscencias franquistas
iniciaba una “reconquista” del poder en España.Los historiadores cuestionan también el concepto de reconquista en el hecho de que se toman ciudades como Granada que fue fundada por los musulmanes y que en época visigoda no existían, como recuerda García Sanjuán. Ese proceso de expansión de los reinos cristianos hacia el sur de la Península Ibérica se prolonga a lo largo de casi ocho siglos, lo que significa que durante enormes periodos de tiempo y durante varias generaciones no hubo guerra sino convivencia. “Reducir el período medieval peninsular a ocho siglos de Reconquista constituye una enorme simplificación”, dice García Sanjuán.
“Fue un territorio multicultural y multirreligioso” que además de generar graves conflictos también dio lugar a “formas singulares de simbiosis cultural: “los cristianos y judíos que vivían bajo dominio musulmán llegaron a arabizarse por completo mientras que los musulmanes que vivían bajo dominio cristiano (mudéjares) construyeron iglesias cristianas que incorporan elementos de la estética artística islámica, reflexiona García Sanjuán.
Alejandro García Sanjuán, Universidad de Huelva
“A veces, determinados términos historiográficos caducan y se olvidan. Esto sucedió con el de la ‘España musulmana’”
Catlos añade que “hasta el siglo XI cuando comienza el
declive de la hegemonía musulmana en la Península Ibérica era costumbre
que los gobernantes y magnates cristianos del norte enviaran a sus hijas
a casarse con la élite andaluza, incluido la familia del califa”.
Ruiz-Domènec explica que es proceso se da porque “la aristocracia goda
percibe que es un buen negocio relacionarse con la aristocracia árabe y
se casan entre sí” puesto que “ese concepto que nosotros tenemos de
división étnica en aquella época no se daba con esa fuerza. Hubo una
gran asimilación y confusión porque no estaban las líneas tan claras”.Eso mismo sucedía con los militares como el conocidísimo personaje de El Cid -al que acaba de dedicar una novela Arturo Pérez-Reverte- quien mostró una extraña forma de convivencia. José Luis Corral recuerda que el llamado Rodrigo Díaz de Vivar no fue el héroe cristiano de la Reconquista que muchos creen sino un soldado de fortuna, un mercenario que alquilaba su espada al mejor postor: “llegó a luchar al lado de los musulmanes en varias ocasiones contra los cristianos”.
Ortega y Gasset
“No entiendo cómo se puede llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos”
Muchos intelectuales han defendido desde hace años esa idea
de convivencia alejada de la imagen de una feroz reconquista militar. En
1921 el propio
José Ortega y Gasset
aseguró en su “España Invertebrada”: “no entiendo cómo se
puede llamar reconquista a una cosa que dura ocho siglos”. Otros
profesionales actualmente como el catedrático de la Universidad de
Extremadura,
Francisco García-Fitz
, defienden la plena vigencia del término Reconquista. Aún así en los libros de texto de los estudiantes se ha sustituido en muchos de ellos. “A veces, determinados términos historiográficos caducan y se olvidan. Esto sucedió con la ‘España musulmana’, concepto que hoy ya nadie utiliza, porque definimos esa realidad histórica como ‘Al-Andalus’. Lo mismo podría decirse de la Reconquista, que es perfectamente prescindible, ya que basta con aludir a la conquista cristiana de al-Andalus”, precisa García Sanjuán.
Quiza la Reconquista con mayúscula sufra ese proceso. Por ahora lo más reciente es que en el último diccionario de la RAE la toma de Granada ha pasado de ser considerada como el epílogo de la Reconquista a la culminación. Habrá que esperar a la próxima edición del diccionario.
sábado, 7 de diciembre de 2019
domingo, 1 de diciembre de 2019
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